Yo no vuelvo: La niña de las trenzas

De tanto escuchar eso de “quédate en casa” va a llegar un momento en que incluso sin cuarentena no queramos salir. Y en cierto modo tiene sentido, porque algunos de los que estamos encerrados estos días no queremos volver a esa “normalidad” que otros parecen añorar.

La vida le está dando a la humanidad una valiosísima oportunidad para cuestionarse muchas cosas. Esas en las que no caíamos porque no teníamos tiempo -y a veces, ni ganas – de pensar.

Estos días se me ha venido a la cabeza la cara de la niña Greta, afligida, llorosa, pensando en el mundo que le estamos dejando a ella y a los de su generación. La gente se la tomaba a broma, se hacían chistes con ella y muchos medios hablaban de manipulación, de conspiración con algunos “malévolos fines” como deben ser preservar los ecosistemas o frenar la destrucción sistemática del Amazonas. Ahora sabemos que la destrucción de estos hábitats está directamente relacionada con la transmisión de virus como el que hoy está amenazando nuestra existencia.

¿Cobra más sentido, tal vez, la cara afligida de la niña de las trenzas en estos días de confinamiento?

Para mí, más que nunca. Y echo de menos un “cuánta razón tenía esta niña” en la boca de alguno de sus muchos detractores.

Mirar a la muerte de forma colectiva nos sitúa por primera vez ante un escenario de catástrofe posible, a nosotros, que éramos los reyes del “esto aquí no puede pasar”.

Por primera vez en nuestra vida (o segunda para los que vivieron la guerra, o tercera para los que además sufrieron la crisis del 29), nos sabemos vulnerables, tal y como nos han creado. Como dice mi tía Conchi, no somos más que briznas que se lleva el viento.

Vulnerables, sí, pero a la vez ¡tan destructivos!

Ver cómo Madrid pierde su boina en cuestión de semanas, o esos peces de colores en las aguas cristalinas de Venecia, ¿de verdad no nos remueve por dentro?

¡Hemos creado un sistema, un modo de vida tan destructivo! ¿y a ESO queremos volver?

Yo no, no quiero salir por la puerta y encontrarme de nuevo con esa vida que no es vida, sino muerte disfrazada de bienestar (con un disfraz malo, además, comprado en el chino).

Por eso este “YO NO VUELVO , y porque creo que es importante tener una foto lo más completa posible de lo que era nuestro mundo antes de esta pausa obligatoria. Un retrato a modo de diagnóstico para poder curarlo a él también de los estragos causados por el virus “homo sapiens”.

VOLVER A LA NORMALIDAD ES VOLVER A UN MUNDO EN EL QUE SE ASESINA SISTEMÁTICAMENTE A LOS DEFENSORES DEL MEDIOAMBIENTE.

https://www.lavanguardia.com/natural/20190805/463865980993/informe-global-witness-asesinatos-ecologistas-ambientalistas-2018.html

Para saber más: https://www.globalwitness.org/es/

https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/especies_y_habitats/?54120/Perdida-de-naturaleza-y-pandemias-Un-planeta-sano-por-la-salud-de-la-humanidad

Publicado por Maite Catalá

Buscando la forma de poner entre todos más sentido común y MAS AMOR en este mundo

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