MZUNGU

Hace un par de años tuve la enorme suerte de viajar por dos meses a Tanzania, para dar seguimiento y apoyo a un proyecto de cooperación. Siendo una obsesa de los idiomas, enseguida quise aprender palabras en swahili, la lengua oficial junto con el inglés, que se habla también en otros países como Congo y Kenia.

Así fue como descubrí que los creadores de “El Rey León” no se estrujaron la cabeza buscando un nombre para el protagonista: efectivamente, Simba, significa león en swahili.

Otra de las palabras que uno aprende enseguida es “Mzungu”, que significa algo entre “extranjero” y “hombre/mujer blanco”. Todos menos los locales son mzungus, desde los chinos a los noruegos, si bien reconocen que a los españoles nos ven “menos mzungus” porque nuestra piel no se vuelve roja con el sol.

Me sorprendió en esos días ver la cantidad de jóvenes voluntarias extranjeras que colaboraban con la organización compartiendo su tiempo con las beneficiarias.

Una de ellas, norteamericana según me contaron, llegó un día llorando desconsolada y diciendo que quería volver a su casa cuanto antes, porque en Tanzania eran muy racistas. Tal cual.

Los responsables de la ONG esperaron a que se calmara y cuando estuvo más tranquila, le preguntaron qué le había hecho llegar a esa conclusión.

Entre lágrimas, la joven les contó: “¡Porque todo el mundo me llama Mzungu!. Camino por la calle y oigo a cada rato ¡Mzungu! ¡Mzungu! , y ya no aguanto más!”.

Los compañeros de la ONG no entendían nada: si era una mujer blanca, ¿por qué le molestaba que le llamaran “mujer blanca”?

Fui yo quien se lo tuvo que explicar, con mucha “vergüenza de mzungu”:  la chica creía que la estaban insultando, porque en nuestra sociedad, salvo honrosas excepciones, si alguien se dirige a otro mentándole su raza o su origen, casi siempre es para despreciarle: ¡Negro! ¡Gitano! ¡Sudaca!

Pero no era el caso. Los tanzanos se dirigían así a la chica simplemente porque la estaban saludando, o llamándola para invitarla a comprarles alguna cosa al borde del camino. Nada más.

En Tanzania, a pesar de tener mil razones para odiar al hombre blanco, la gente te saluda y te sonríe. Y te llaman Mzungu hasta que les dices tu nombre.

Y cuando lo haces, no lo olvidan jamás.

Nuestra sociedad es racista. Reconocerlo es el primer paso para que deje de serlo.

Publicado por Maite Catalá

Buscando la forma de poner entre todos más sentido común y MAS AMOR en este mundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: